no puedo porque “tengo que limpiar, me duele la cabeza, estoy guapa tal y como estoy, tengo que salir a tomar algo con los amigos e ir a casa de mis padres, no pasará nada si hago ejercicio mañana” y así es día tras día, una y otra vez. Admítelo, en lugar de dedicar tiempo a hacer ejercicio, prefieres pasar la aspiradora por toda la casa. Pero así nunca perderás peso.
La pérdida de peso es un proceso complejo que implica una alimentación sana y adecuada (no significa hacer dieta), ejercicio, sentirse bien y orden. Y si no eres de los que se obligan a ir al gimnasio, salir a correr o hacer ejercicio durante una hora/hora y media en casa, entonces busca gimnasios donde la gente te ayude a hacerlo y donde la presencia de extraños te obligue a hacer ejercicio, lo que naturalmente saca la competitividad que llevamos dentro.
Casi todas las ciudades tienen un gimnasio. Puedes pagar cada clase por separado, o pagar por adelantado un pase de temporada con descuento que te hará querer hacer ejercicio la próxima vez. La clase está dirigida por un deportista titulado que introduce los ejercicios y trata de conducirte a los mejores resultados en función de tu condición física. No te alarmes si la primera clase te supone un reto y te filtras por donde puedes. La segunda y la tercera son los puntos de inflexión, y luego la cosa no hace más que mejorar hasta que descubras que una hora a la semana no es suficiente.
Los centros de fitness ofrecen una enorme variedad de ejercicios: desde Pilates hasta entrenamiento en circuito, pasando por TRX. También hay aeróbic clásico , yoga o camas elásticas. Las clases suelen durar 60 minutos y, si no tienes dónde dejar a los niños, echa un vistazo antes para ver si el centro deportivo que has elegido ofrece un rincón infantil. El centro de fitness también tiene una zona de bar donde puedes pedir bebidas energéticas o proteínas que te ayuden a rendir mejor.
Invertir en un entrenamiento en un “centro de fitness” merece la pena. Te hará ir de verdad a hacer ejercicio, conocerás a gente nueva y entrenar con un grupo de individuos que quieren lo mismo que tú es inspirador y motivador. Además, los precios que ofrecen los centros deportivos son asequibles y beneficiarán tanto a tu salud física como mental. Así que coge a un amigo, deja a los niños en casa y ponte en forma. ¡Después de la tercera clase no te arrepentirás!
